domingo, 11 de septiembre de 2011

La caja de resonancia

Siento muchas veces que soy una caja de resonancia. Una caja de resonancia grande, inmensa, a veces, descomunal. Una caja donde muchos de mis pensamientos y muchas de mis emociones se originan y se quedan dando vueltas, sin salir nunca hacia fuera.

Se originan en un momento, en algún lugar dentro de mí, y luego se quedan deambulando, bajando por mi estómago, subiendo por mis piernas, hundiéndose en mis venas, chocando en mi corazón, profundizando en mis geografías más subterráneas, sin que lleguen a salir.

Algo se lo impide.

A mí me gustaría que salieran. Grito internamente para que salgan. Sufro porque no salen. Se quedan dentro, mientras yo los oigo, las oigo, los siento, las siento, y me debato intensamente, buscando la vía de salida. Pero ellos y ellas no quieren.

Rebeldes, se arremolinan dentro, convirtiéndome en caja de resonancia. Y mientras yo soy esa caja de resonancia, los demás no se enteran. Mi apariencia es la misma. Parece que no me pasa nada, y yo soy una inmensa caja de resonancia.

Algunos pensamientos salen al cabo de días, cuando han dado mil vueltas dentro de mí. Salen elaborados, cargados de resonancia. Algunas emociones salen, filtradas, sin nada que ver con cómo las siento dentro de mí. Su resonancia ha quedado dentro, y de ellas, los demás, sólo ven una minúscula parte.

Aprendí pronto a ser caja de resonancia. Sobre todo de mis pensamientos. Tardé mucho más con mis emociones. Es algo que siempre quise ser. Y como todo en esta vida, cuando consigues algo, enseguida quieres otra cosa. Tardé años en convertirme en caja de resonancia, y ahora, quiero dejar de serlo.

Quiero bajar los muros que he levantado entre el mundo y yo. Entre los otros y yo. Quiero derribar las fronteras que con tanta energía construí. Y sin embargo, parece poético ser caja de resonancia, y por tanto, quizá, no me aplico con intensidad a dejar de serlo. Porque, en el fondo, me gusta la poesía y el sufrimiento que subyace en el hecho de ser...una caja de resonancia...

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Mi querida Electra:

Después de un largo período de ausencia, vuelves con un pensamiento expresado yo diría que de manera no muy precisa, pues una "caja de resonancia" no es lo que parece deducirse de tu escrito. No obstante, hecha esta observación de carácter semántico, he de decirte que, en mi opinión, si tus pensamientos y sensaciones quedan en tu interior es porque no tienes en derredor tuyo personas con las que tengas confianza suficiente, con independencia de que los humanos guardamos muchas cosas para nosotros mismos y fijamos unos límites a nuestra intimidad no compartida que pueden ser amplios. Sólo de tarde en tarde se encuentra la posibilidad de hacer excepciones y, de alguna manera, "abrir la puerta". Si llega alguna de esas ocasiones, hay que aprovecharla decididamente y sin reservas, pues es muy gratificante.

Espero que no llegue lo que dices en tu escrito al límite de dilatar tus apariciones en estas páginas.

Electra dijo...

Querido anónimo, me gustaría saber cuál es tu definición de caja de resonancia...

Anónimo dijo...

Te revuelves, mi querida Electra. Me alegra mucho y más aún si, como parece, me contradices, dándome el placer de poder discutir contigo. Te confesaré, no obstante, que he intentado provocarlo.

Veamos. "Caja de resonancia" (RAE): La de madera que forma parte de algunos instrumentos musicales para amplificar y modular su sonido. // Por extensión, cualquier recinto que cumpla función análoga.// Fig. Institución,lugar o persona cuya relevancia le permita recibir y difundir las noticias que convienen a sus intereses o ámbito de acción.

En tu escrito nada se oye. No hay sonido alguno. Nada entra por un extremo y sale por otro, más o menos modificado. Tu escrito me sugiere o evoca más bien un manantial al que se ciega, impidiendo el flujo de las aguas; el patio de una cárcel, con los presos correteando en él; una jaula, en la que los pájaros vuelan incesantemente sin hallar salida; el movimiento browniano; el de las partículas de un gas en un recinto cerrado; quizás un agujero negro, en el que nada puede escapar...

Con todo, esto es la espuma del asunto y no has hecho comentario alguno a los míos sobre el fondo.

Gracias por darme la oportunidad de volver a escribirte.

Anónimo dijo...

Hello Electra,

Me ha gustado tu articulo sobre la caja de resonancia, creo que expresa de forma bastante poetica una manera de afrontar situaciones por la que la mayoria de los mortales hemos pasado en alguna etapa de nuestra vida.

Creo que ser caja de resonancia no es malo en si, es parte del proceso de madurez de las personas a las que nos interesa algo mas que ver el futbol los domingos. Pero es malo cuando te envilece o cuando se convierte en ciclo obsesivo. Lo primero es malo por definicion. Lo segundo es malo por la paralisis que causa, y es que a cierta edad ya no hay tiempo para demasiados juegos florales.

No estoy de acuerdo con el comentario del otro anonimo, que achaca la situacion a no tener personas de confianza a tu alrededor. Creo que es una eleccion personal, que tiene poco que ver con el entorno. El hecho de explicar lo se que siente, y ya sea a tu pareja o a un taquillero del metro, va a ser igual de liberador.

Electra, te conozco de hace tiempo, me alegro de que sientas que el momento de derribar barreras te haya llegado. De hecho, ya tardabas.

Anónimo dijo...

No puedo por menos de decirle a mi homónimo que no creo que el hablar con una taquillera del Metro y explicarle sus sentimientos le resulte liberador a Electra. Tampoco lo sería hacerlo a una pared, a guisa de muro de las lamentaciones.

Ha de ser en los círculos en los que esté inserta; a las personas con las que desarrolle su actividad; a las de su entorno vital, en un amplio sentido; con las que pueda compartir ideas y sentimientos. Compartir aun en la discrepancia. Sólo así tendrá sentido.

En cualquier caso, Electra tendrá una opinión fundada al respecto.

Electra dijo...

Si los pensamientos y los sentimientos quedan en el interior, en la forma que trato de explicar en este escrito, es porque algo/alguien se lo impide. Y ese algo/alguien que lo impide, generalmente está originado en la voluntad de cada uno, aunque el resultado final parezca involuntario.
Por tanto, en mi opinión, no tiene que ver con el interlocutor que puedas tener, sino con tu propia voluntad y con el dominio que tengas de tí mismo.
También es verdad que, en función del interlocutor, pareciera conveniente compartir algunas cuestiones y otras no. Eso es sólo en apariencia. Porque la formación o clase del interlocutor no tiene por qué estar pareja con el nivel humano de la persona. A veces yo he encontrado consuelo no en personas con formación semejante a mí, sino todo lo contrario.
Creo que lo fundamental para un interlocutor válido es que te respete y que te escuche. Y para compartir determinadas cuestiones, que te quiera, o al menos, que no te quiera mal.
Dicho esto, vuelvo a la cuestión semántica de la caja de resonancia. La caja de resonancia en su acepción musical, amplifica en el ámbito en el que actúa y silencia en el contrario. Léase aquí que el ámbito de actuación sería el interior de la persona, y el ámbito contrario sería el exterior de la misma...
Por último, el escrito sí ha generado efectos, el primero, querido anónimo, tu primera contestación...
Muchas gracias a tí y a nuestro segundo anónimo, que ahora mismo no acierto a identificar...

Anónimo dijo...

Mi querida Electra:

No he querido referirme al nivel cultural o de formación en tus posibles interlocutores, sino a tu proximidad a ti. Una conversación accidental con alguien a quien no conoces ni volverás a ver puede ser gratificante y provechosa, pero su continuidad es imposible y sus efectos no pueden multiplicarse.

Por otra parte, insisto en pensar que, al margen de la voluntad, el interlocutor, la proximidad emocional y la confianza en él, ha de desempeñar un papel fundamental.

Si te refieres a la "caja de resonancia" como alegoría compleja y sofisticada, acepto gustoso lo que dices. Pero sigo pensando que lo fundamental es que de la "caja" sale algo y en tu caso, por lo que dices, no.

Anónimo dijo...

OTRO ANÓNIMO

Que Electra conoce muy bien y que estará siempre con ella . Que le resultan muy gratificantes los comentarios hechos . Por su contenído y por lo rápido de la respuesta . Muy , muy interesantes . Demuestran el aprecio por la persona y por el artículo . Muchas gracias.